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Cómo acostar a tu bebé

Lo primero, encontrar la posición correcta

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Una madre acuesta a su bebé. FOTO: Stockbyte | Thinkstock

28/06/2011 por: Lunares

Si quieres que tu bebé duerma de forma placentera aquí tienes la solución. Te mostramos qué posiciones son las mejores para acostarlo y qué pasos debes seguir para establecer una rutina de sueño.

 

  1. 1 La posición que evita la muerte súbita del bebé.

    Una de las cosas más importantes a la hora de criar a tu bebé es establecer una rutina de sueño para que descanse correctamente y favorezca un crecimiento sano y un buen desarrollo. Lo primero que debes decidir es la posición en que vas a acostarle.

    Antiguamente se solía colocar a los bebés boca abajo pero actualmente se ha comprobado que la única posición para evitar la muerte súbita en los recién nacidos es acostarlos boca arriba, al menos durante los primeros seis meses de vida. Esta posición tiene además otras ventajas: no dificulta la respiración y el pequeño puede mirar a su alrededor y recibir toda clase de estímulos que lograrán satisfacer su curiosidad, además de tener las piernas y los brazos libres para poder jugar.

    El único inconveniente puede llegar si el bebé vomita, donde existe un pequeño riesgo de ahogo sobre todo si se trata de prematuros. No obstante y por norma general los niños neonatos giran la cabeza por instinto antes de regurgitar.

    Aunque esta es la posición óptima también puedes colocarle de otras formas durante el día cuando esté despierto o cuando puedas observarle. Esto favorecerá su desarrollo muscular y psicomotriz.

  2. 2 ¡A dormir!

    Son muchos los padres que no consiguen que sus hijos recién nacidos duerman de un tirón y se despierten llorando multitud de veces durante la noche. Si este es tu caso, no te preocupes. Lograr unos parámetros correctos en el sueño de tu bebé es relativamente sencillo. Sólo hace falta un poco de paciencia y algo de tiempo.

    Lo primero que debes establecer es una rutina para antes de acostarse, así tu bebé identificará que es hora de dormir tanto si es por el día como de noche. Fija la que sea más cómoda para ti pero siempre debe ser la misma. Antes de un mes se empiezan a notar los resultados. Algunas formas de comenzar con el ritual del sueño y que ayudan a relajar a tu pequeño son un baño tibio, contarle un cuento o ponerle música relajante, cantarle una nana o darle un masaje. Pero recuerda, es importante que él se acostumbre a dormirse por si mismo.

    Otra buena forma de regularizar su sueño son las siestas durante el día. Aunque parezca un contrasentido, es importante que tu bebé no esté agotado por la noche porque, igual que en los adultos, el cansancio intenso dificulta la conciliación del sueño. Presta atención a las muestras de actividad del pequeño y procura que duerma pequeños espacios de tiempo ratitos durante la jornada.

  3. 3 Luz y temperatura.

    Tu bebé dormirá de forma placentera si el entorno en el que le acuestas es agradable. Así, procura una temperatura correcta en su habitación. Lo ideal es entre los 16 y los 20 grados. Tampoco debes abrigarle en exceso ya que esto puede hacer que su sueño sea profundo y se reduzca su capacidad de reacción ante la falta de oxígeno.

    Otro detalle importante es que tu hijo aprenda a diferenciar el día de la noche. ¡Enséñale! Basta con que haya algo de luz y ruido durante la mañana y oscuridad y silencio durante la noche. Si en este último caso tiene miedo, puedes resolverlo con un juguete especial que le hará buena compañía y aliviará esa sensación o dejar prendida una pequeña lucecita nocturna. ¡Ojo! Tampoco es bueno que tenga exceso de juguetes ya que podrían distraerle de su principal tarea: dormir.

  4. 4 Lo que debes evitar.

    Asegúrate de que no acuestas a tu pequeño demasiado arriba de la cunita, trata de que sus pies toquen siempre la base de la misma. Así evitas que pueda deslizarse hacia abajo y que su cara pueda quedar cubierta por las sábanas. La vestimenta debe ser adecuada, un pijama cómodo y suave que le permita libertad de movimiento.

    Si llora, no debes llevarlo a tu cama. Acompáñalo en su cuna hasta que consiga dormirse de nuevo. Si vuelve a llorar, aumenta el tiempo que tardas en ir a consolarle, ya que si no se acostumbrará a que alguien vaya inmediatamente y utilizará este método como reclamo.

  5. 5 Y ahora, ¿por qué no duerme?

    Aunque hayas conseguido establecer una rutina de descanso para tu bebé, debes saber que existen ciertas situaciones que alteran su sueño, pero normalmente suelen ser pasajeras. Las infecciones de oído, las virales o parasitarias (lombrices) así como la congestión o la tos hacen que tu hijo descanse de forma incorrecta. Un tratamiento médico hará que esto se solucione. También la salida de los dientes interfiere en el sueño y lo hacen más intranquilo. Dale mordedores enfriados en la nevera para aliviar las molestias.
    En ocasiones los ritmos pueden verse modificados por el aprendizaje de nuevas habilidades. Si tu pequeño está aprendiendo a sentarse o a ponerse de pie la inquietud por dominar esta nueva aptitud hará que quiera practicar en vez de dormir. Por último, debes tener en cuenta que a los ocho meses los bebés toman conciencia de su propio existir. Esto suele ir acompañado de una etapa miedosa que se manifiesta cuando no están cerca de su madre y que les hace llorar desconsoladamente. Pero no te asustes, ambas situaciones son pasajeras.

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Subido el 28/06/2011 por:

Lunares
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