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Cómo conseguir que tus hijos coman de todo

Sé variado y creativo en la cocina

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La variedad de la oferta gastronómica en casa es una de las mejores opciones a la hora de crear un habito culinario. FOTO: Jupiterimages | Thinkstock

28/06/2011 por: Lunares

¿Cansado de que las comidas en casa se conviertan en una batalla campal? Toma notá de cómo preparar platos divertidos que llamen la atención de tus hijos y que a la vez les proporcionen todos los nutrientes.

  1. 1 ¿Por qué les cuesta comer ciertos alimentos?

    Entre los aspectos que más preocupan a los padres está el de que sus hijos tengan una alimentación sana y equilibrada. Sin embargo, los niños tienden a rechazar ciertos productos como la verdura, la fruta y el pescado lo que les priva de ciertos nutrientes esenciales y les provoca carencias de vitaminas A y C. Además se tiende al abuso de alimentos grasos, postres, dulces y comidas precocinadas, algo que debes evitar y retirar del menú diario de tus hijos.
    Normalmente los niños se niegan a comer ciertos alimentos porque su forma les resulta extraña o porque no asimilan el nuevo sabor. Además en muchos casos lo hacen para llamar la atención de los padres, ya que en el comedor del colegio se comen todo mientras que en casa protestan.
    La etapa de los 3 a los 6 años es la más conflictiva de la alimentación infantil, porque los niños comienzan a identificar sabores. Es entonces cuando comienza la labor de los padres para educar su paladar. Cuánto más tarde comiences, más difícil te resultará después que tu hijo coma de todo.

  2. 2 Comida divertida.

    Una fórmula para que tus hijos coman aquellos alimentos que en principio rechazan es hacerlos apetecibles. Muchas veces la comida entra por los ojos. Haz que sus platos sean divertidos y les llamen la atención. Juega con los colores de los alimentos y saca a relucir tu creatividad. Por ejemplo, no es lo mismo ponerle un plato de arroz mezclado con tomate frito que utilizar esta salsa para dibujar una cara sonriente. Puedes utilizar los gajos de una naranja y los trozos de una manzana para convertirlos en barcos veleros clavando palillos con una banderita. También conseguirás un simpático erizo con medio aguacate y clavando banderillas de tomates cherry con trocitos de queso sobre el mismo. Procura que la pasta tenga diversas formas (las hay de lacitos o caracolas) y que sea de diferentes colores. Cortar la masa de una pizza individual en forma de corazón o de estrella y añadirle ingredientes como tomates, champiñones o atún también es una buena idea. ¿Quién dijo que con la comida no se juega?
    Si aún hay algo que se niegan a comer puedes probar a camuflarlo en un puré, un pastel o una tortilla, pero solo como una medida pasajera y sin abusar de ella. Deberás comenzar con esto para que vayan notando levemente el sabor y poco a poco se acostumbren a él.

  3. 3 Un ayudante nuevo en la cocina.

    Normalmente los padres procuran que sus hijos se alejen de la cocina porque lo ven un sitio peligroso. Se pueden cortar con un cuchillo, hacerse daño con unas tijeras y eso por no hablar del fuego. Si se toman medidas preventivas lógicas esto dejará de ser un problema. Está demostrado que los niños aprenden a disfrutar más con la comida si se les involucra en su preparación. Haz que tus hijos te acompañen mientras elaboras el menú. Así aprenderán cómo son los alimentos antes de cocinarlos, podrás explicarles los diferentes tipos que existen y que nutrientes les aportan cada uno de ellos. Es muy importante no hablar de fruta y verdura para referirse a los alimentos que se engloban en estos grupos. Debes enseñarles que no son todas iguales y especificar los nombres que tiene cada pieza. Para ello puedes llevarle contigo a hacer la compra al mercado, donde verá mayor variedad. Con todo esto lograrás que tengan una buena formación dietética y nutricional.
    Invítales a ayudarte en la preparación de la comida con diferentes acciones según la edad que tengan. Pueden ayudarte a rellenar unos huevos con una pasta de bechamel o unas patatas asadas con carne picada. También podéis preparar una tarta de galletas o hacer polos de yogourth. Deja que puedan añadir la salsa a algún plato o que unten el pan con queso o paté, siempre bajo tu supervisión. Por supuesto, debes ser consciente de que van a mancharse ellos y el sitio donde estén trabajando pero los beneficios de esta actividad lo compensan.

  4. 4 Hay que dar ejemplo.

    Este quizá sea uno de los consejos más importantes. Es muy difícil que tus hijos coman verdura y otros alimentos si tú no lo haces. Normalmente los niños quieren comer lo que comen los mayores y más aún si son sus padres. Por eso todos en casa deberéis comer lo mismo, aunque debes tener en cuenta las cantidades. Es imposible que ellos ingieran lo mismo que un adulto. Hazle ver que lo que estáis comiendo es muy rico y nutritivo y anímale con frases como “papá y mamá se lo están comiendo” o “si te lo comes te harás tan mayor como papá y mamá”.
    Precisamente para que tomen ejemplo es necesario que comáis todos juntos. En muchas familias es habitual que primero coman los niños y luego los adultos. Esto es un error. Sienta a tus hijos a comer contigo, esto hará además que se sientan contentos e incentivados e incluso que se terminen el plato para que te sientas orgulloso.

  5. 5 El postre como recompensa.

    Si tus hijos logran comer algo que no les hace demasiada gracia es bueno que les recompenses de algún modo. Además de hacerles saber que lo han hecho muy bien puedes premiarles con un postre especial. Un batido de helado o de frutas es una buena opción, ya que además de resultarles delicioso les aporta muchos nutrientes. También puedes darles algunas piezas de fruta con miel o chocolate líquido y eventualmente un trozo de su pastel favorito. Recuerda que no se debe abusar de estos alimentos pero tampoco es bueno sacarlos definitivamente de la dieta.

  6. 6 Sentarse a la mesa ¿un infierno?

    Para muchos padres las horas de la comida se convierten en auténticas batallas campales con sus hijos. El hecho de que no quieran comer hace que se levanten, se pongan a jugar o les entren pataletas. Esto es porque ellos mismos asocian el sentarse a la mesa con un suplicio. Puedes convertir este momento en algo agradable. Lleva a tus hijos a que escojan sus propios cubiertos, sus platos, sus vasos y todos los utensilios que necesiten (es buena idea que sean de algún muñeco o personaje de dibujos animados que les gusten). Además durante la comida podéis charlar de lo que han hecho en el día y cómo les ha ido en el colegio, para que tus hijos perciban que la hora de comer también sirve para relacionarse. Eso sí, evita las distracciones con la televisión o algún juguete, porque les desviará la atención de su plato y de la actividad principal: comer.

 

Subido el 28/06/2011 por:

Lunares
Lunares

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